
La Secretaría de Turismo de México se incorpora a la Red Iberoamericana de Destinos Inteligentes
10 marzo, 2026El FOMO (Fear of Missing Out) se ha convertido en un fenómeno sociocultural impulsado por la hiperconectividad digital. Lo que comenzó como un concepto aplicado a la psicología de los usuarios de redes sociales ahora también permea la agenda de gobiernos y agencias de turismo. Muchos destinos, presionados por la necesidad de parecer modernos e integrados en la narrativa global del turismo inteligente, quieren ser Destinos Turísticos Inteligentes (DTI) o las cuestionadas y discutibles Ciudades Inteligentes, sin una visión clara o sostenida. Este no es un tema menor; lo mismo ocurre con la sostenibilidad, donde los adjetivos se utilizan constantemente en lugar de acciones consistentes, otro FOMO que no es del todo marginal.
El FOMO refleja una ansiedad por pertenecer. En el contexto urbano y turístico, generalmente se traduce en una prisa por adoptar tendencias tecnológicas sin evaluar su relevancia y en el deseo de formar parte de un movimiento que incluso podría desviar o ralentizar su propio desarrollo.
El filósofo Daniel Innerarity ofrece una visión crítica de esta hiperconectividad. Afirma que “la digitalización proporciona visibilidad extrema, pero no cohesión”. La presión por ser visibles, fragmenta los proyectos colectivos y empuja a los actores a competir por las apariencias en lugar de por un impacto real. Esta lógica contamina la planificación de ciudades y destinos turísticos cuando lo urgente desplaza a lo importante.
Efectos del FOMO en el modelo DTI
Los efectos del FOMO en el modelo de Destinos Turísticos Inteligentes pueden ser significativos:
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Adopción superficial del modelo: Algunos destinos implementan tecnología sin un plan de interoperabilidad ni de gestión de la obsolescencia, solo para alinearse con la narrativa dominante.
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Proyectos efímeros sin continuidad: Aplicaciones y sensores quedan como proyectos piloto sin mantenimiento ni evaluación posterior.
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Desconexión con la comunidad: Cuando el modelo se implementa sin gobernanza, participación ciudadana o raíces locales, pierde legitimidad.
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Desprestigio de la marca DTI: La falta de resultados tangibles debilita la confianza en el modelo y en las instituciones que lo promueven.
La Red Iberoamericana de Destinos Turísticos Inteligentes, integrada por más de 60 miembros, busca evitar que el FOMO domine la agenda de los DTI mediante un enfoque sistémico, práctico y colaborativo.
No se trata solo de alinear discursos, sino de garantizar que cada destino avance desde sus propias capacidades y realidades, con un plan definido y asistencia técnica continua.
La Red promueve:
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Diagnósticos comparables: Herramientas de evaluación adaptadas al contexto, evitando implementaciones imitativas o desalineadas.
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Premios DTI: Reconocimiento a buenas prácticas reales en sostenibilidad, innovación y accesibilidad, desalentando el marketing vacío o los logros simulados.
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Mesas técnicas: Sobre gobernanza, financiamiento, capacitación y comunicación, que fortalecen las capacidades locales y previenen errores por improvisación.
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Formación continua: Desarrollo de perfiles de auditores y consultores formados bajo la misma metodología, garantizando coherencia y escalabilidad.
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Financiamiento: Gestión de alianzas con entidades internacionales para apoyar proyectos con impacto territorial medible.
Este ecosistema permite consolidar una comunidad de práctica que transforma el FOMO en motivación estructurada basada en datos, colaboración y sostenibilidad real.
Estrategias para minimizar el FOMO en destinos turísticos
Reducir el FOMO en el contexto de los DTI requiere medidas intencionales que prioricen la estrategia sobre las tendencias. Algunas de las más relevantes son:
Diseñar una visión estratégica clara:
Evitar decisiones reactivas mediante hojas de ruta locales que respondan a desafíos reales.
Evaluación de impacto y priorización:
Analizar la relevancia de cada innovación tecnológica según su utilidad, escalabilidad y alineación con los objetivos del destino.
Gobernanza participativa:
Involucrar a la comunidad, el sector privado y la academia en la toma de decisiones reduce el riesgo de imposiciones insostenibles.
Comunicación interna transparente:
Explicar las razones detrás de cada decisión fortalece la cohesión institucional y reduce la ansiedad organizacional.
El FOMO puede ser un motor para la acción, pero también una trampa de apariencias. Cuando un destino busca “ser inteligente” sin estrategia, sin gobernanza local sólida o sin una visión compartida, se preocupa más por parecer que por ser.
La Red Iberoamericana DTI representa una oportunidad para que los destinos recorran este camino de forma acompañada, crítica y sostenible. El desafío no es subirse a una moda, sino construir un futuro con inteligencia colectiva. Para eso existen las redes de aprendizaje e implementación.
Cuando la tecnología se adelanta a la ciudad
En el mundo de las Ciudades Inteligentes, las consecuencias del entusiasmo excesivo por “formar parte del futuro” ya se han hecho evidentes.
Casos como Songdo (Corea del Sur), Masdar City (Emiratos Árabes Unidos) y PlanIT Valley (Portugal) revelan cómo ciudades concebidas como laboratorios tecnológicos pueden convertirse en “ciudades fantasma” cuando la tecnología se impone sin construir comunidad. Proyectos que prometían utopías verdes o hiperconectadas terminaron con ocupación mínima y desconexión social.
El caso de Columbus (Ohio) también es paradigmático. Tras recibir 50 millones de dólares para transformarse en una ciudad inteligente, sus principales iniciativas tecnológicas (quioscos digitales, aplicaciones de planificación y vehículos autónomos) tuvieron poco impacto real. Aun así, el aprendizaje institucional se destaca como un valor clave. Este ejemplo muestra cómo el FOMO puede conducir a promesas sobredimensionadas sin respaldo estructural ni validación ciudadana.
Este tipo de planificación, enmarcado en lo que se ha denominado “unicorn planning”, representa una ideología que sobredimensiona la tecnología como una panacea, ignorando la gobernanza, el territorio y las personas. Ciudades como Yachay (Ecuador), proyectada como hub de innovación, también fracasaron al construirse más sobre el discurso que sobre la realidad.
El papel de los hubs de conocimiento
En una era de incertidumbre y riesgos cada vez más frecuentes, los hubs de conocimiento —espacios donde se comparten experiencia, evidencia y reflexión— se convierten en herramientas poderosas para contrarrestar las falsas expectativas generadas por el FOMO.
Participar en estos entornos colaborativos permite a los destinos no solo acceder a buenas prácticas, sino también comprender los riesgos de implementar sin contexto o visión.
En tiempos de máxima incertidumbre, la inteligencia colectiva compartida en estos hubs se convierte en un ancla de realismo y estrategia frente a las modas tecnológicas.
Nota original del portal Mexico Business News: Beyond FOMO: Building Smarter Tourist Destinations




